“La niña salvaje”

La niña salvaje

  • Identifica todos los síntomas que aparecen en el caso.
  • Llanto cuando se la coge en brazos de bebé
  • Convulsiones febriles (6 meses)
  • Hiperactividad motora
  • Excesivamente habladora
  • Rabietas: pataleo, tirarse al suelo
  • Tira objetos
  • Contestona
  • Roba
  • Miente
  • Se escapa de casa
  • Gruñe
  • Hace burlas: repite lo de que se le dice
  • Tocamientos constantes a sí misma
  • Falta de atención
  • Pesadillas nocturnas
  • Distraibilidad fácil
  • Impulsividad
  • Desordenada
  • Requiere supervisión constante
  • Desobediente
  • No asume su responsabilidad (culpabiliza de sus actos a otros)

 

  • Establece un diagnóstico clínico y ofrece los argumentos pertinentes.

 

Considero que podría tratarse de un TRASTORNOS DEL CONTROL DE LOS IMPULSOS y dentro de estos de un TRASTORNO EXPLOSIVO INTERMITENTE ya que se dan los tres criterios determinantes para emitir dicho diagnóstico según DSM-V y CIE-10:

  • Dificultad de control de impulsos agresivos que generan violencia o destrucción de la propiedad.
  • Índice de agresividad desproporcionado con respecto a la intensidad de cualquier estresante psicosocial precipitante.
  • la agresividad y violencia no pueden explicarse mejor por otras patologías.

 

Wilda provoca la conducta violenta sin que haya un estímulo externo que pueda considerarse detonante y lo hace tanto en el ámbito doméstico como escolar  y,  además, sabiendo que su comportamiento molesta, que hiere, por lo cual entiendo que disfruta con hacer daño indistintamente a objetos (arroja objetos) como a personas, incluso si su madre la pega se ríe reafirmando con ello que el placer que experimenta después de cometer un acto perjudicial es superior a cualquier castigo que se le pueda infligir. Sin embargo cuando su madre intenta hablar con ella  por su mala conducta Wilda se exculpa (‘ha sido Ana’ o ‘Juan me ha obligado’) pudiendo verse en esa mentira como una aflicción, y como arrepentida justifica que ella no es culpable de esas conductas, que si las hace es empujada por otros. Podría pues verse en esa excusa un atisbo de arrepentimiento.

 

También y teniendo en cuenta el DSM-V considero que el diagnóstico correcto sería en del Trastorno explosivo intermitente, que se incardinaría dentro de los Trastornos de los hábitos y del control de los impulsos (F63.8) en los que se incluyen ciertos trastornos de conducta que no se contemplan en otras clasificaciones. Estos trastornos se manifiestan con actos que dañan a la propia persona que los ejecuta y a los demás, y que no obedecen a ninguna causa justificada, que son repetitivos, persistentes, desadaptativos y no achacables a otro trastorno psiquiátrico. Este trastorno se caracteriza por un comportamiento impulsivo y agresivo que ha de contener alguna de estas conductas  y en el periodo de tiempo siguiente:

  • Agresión verbal o física contra la propiedad, animales o personas, un mínimo de dos veces por semana durante tres meses, sin que esta agresión física llegue a destruir ni provocar lesiones a seres vivos.
  • Agresión física que provoque daños o destrucción de objetos o lesiones a animales o personas al menos tres veces en un año.

 

En Wilda encontramos todas esas conductas y desde siempre, por lo tanto entiendo que con la periodicidad mínima exigida en el DSM-V, así:

  • La agresión verbal la muestra Wilda a través de: rabietas, malas contestaciones, mentiras, gruñidos y burlas al repetir cuanto se le dice.
  • La agresión física: arrojando objetos, subiéndose a los muebles, robando.

 

 

 

  • Señala un segundo diagnóstico probable y ofrece los argumentos pertinentes.

 

Aunque es evidente que Wilda tiene una impulsividad desmesurada, propia de un TDAH ya que se dan todos los criterios de diagnóstico del citado trastorno, a la niña le “sobraría” el componente de agresividad y arrebatos de ira que muestra para incardinarse certeramente en él. Wilda está claro que manifiesta una impulsividad exagerada que, como digo,  bien podría llevar a un diagnóstico de TDAH, sin embargo las características de las conductas agresivas de la niña me lleva a descartar que únicamente puede tener un TDAH sin más. Así que como la impulsividad es también característica del  TRASTORNO DISOCIAL DE LA PERSONALIDAD, pues sería éste el que podría señalar como segundo probable diagnóstico de Wilda ya que:

 

  • es incapaz de controlar su comportamiento (se justifica a ella misma diciendo que es Ana o Juan quienes le empujan a actuar mal),
  • su conducta implica una clara confrontación de las reglas sociales, y
  • algunos de sus actos suponen la violación de normas establecidas, incluso normas legales, cometiendo delitos como robar que al ser inimputable penalmente, por menor edad, no le acarrea consecuencias.

 

 

  • Explica el motivo de escoger uno y no el otro.

 

He escogido el trastorno explosivo intermitente sobre el trastorno disocial de la personalidad porque el diagnóstico de trastorno explosivo intermitente se establece por exclusión.

 

La existencia de comportamiento violento y descontrolado es común en diversos trastornos psicopatológico.

 

El trastorno de personalidad disocial que apunto como segundo diagnóstico también se caracteriza por conducta agresiva, así como otros tipos de trastornos psiquiátricos como el antisocial (que no se puede atribuir a Wilda por no haber alcanzado los 15 años de edad, requisito imprescindible para poder ser diagnósticado), el trastorno límite de la personalidad, episodios maníacos, daño cerebral adquirido o por consumo de sustancias psicotrópicas que descarto por la corta edad de la niña y porque no se hace referencia sobre ello en el texto que pudiera ser determinante para llegar a otro diagnóstico.

 

Así pues mi diagnóstico de trastorno explosivo intermitente es por descarte, se debe a que los episodios de agresividad y violencia no puedo explicarlos con otras patologías ni atribuirlos a otros trastornos.

 

 

  • Ofrece tu explicación del por qué Wilma tiene este comportamiento.

 

Partiendo de la base de que la causa u origen del comportamiento que caracteriza al trastorno explosivo intermitente es desconocida, el por qué Wilma tiene ese comportamiento probablemente obedezca a razones multicausales, es decir que han influido tanto factores biológicos como ambientales.

 

  • Biológicos: es indiscutible que la genética juega un papel muy importante y puede haberse dado una herencia en este sentido ya que en el texto se nos indican antecedentes de conductas anormales, agresivas y delictivas tanto por parte de la madre como del padre:
  • Padre: Delincuente (ladrón: muere al atracar un banco)
  • Madre: Tics de gruñir (algo que también manifiesta Wilma que bien pudiera ser genetico o bien por imitación)
  • Hermano pequeño: Deambula sin sentido por la casa como

animal salvaje, estereotipias.

Tics vocales.

  • Abuelo materno: Tic de girar la cabeza,

Adicción alcohólica

Maltratador (a su mujer)

Acosador sexual (a su propia hija)

 

Así pues podía haberse trasmitido a la niña vía genética cualquiera de estas características de sus antecesores.

 

  • Ambientales: dentro de este factor distinguimos los siguientes tipos de contextos:
  • Familiar: estudios realizados evidencias que la mayoría de personas con este diagnóstico vienen de familias en las que la violencia, verbal y física, es la norma. Y la crianza en este tipo de ambientes son determinantes en el desarrollo de la persona. La convivencia en un contexto donde se vivencian los problemas de salud mental de los padres, la violencia familiar (abuelo materno maltratador y agresor), educación o falta de ella, carencia de vigilancia y control, adicciones (abuelo alcohólico) comportamientos delictivos en la familia (padre, abuelo materno), etc. van a ser factores influyentes a la hora de desarrollar cualquier tipo de trastorno, incluido el que se diagnostica en este caso.
  • Económico-social: Wilda pertenece a un estatus socioeconómico bajo, más susceptible de ser caldo de cultivo de problemáticas de tipo conductual.
  • Escolar: la formación de profesorado, la actitud y aptitudes de los docentes del centro, la organización de éste, etc… es importante no solo a la hora de afrontar ciertas alteraciones comportamentales sino con anterioridad a que éstas conductas disociales se manifiesten.
  • Medios de comunicación: es innegable la influencia de la televisión y juegos electrónicos (que ofrecen grandes dosis de violencia) en la educación y aprendizaje de los niños, curiosamente en ambientes sociales de bajo estatus no faltan estos aparatos electrónicos y lo que sí falta es el control paterno sobre ellos. Lo cual es sembrar el germen de la adopción de determinadas conductas agresivas.

Acerca de Psyqué

Mielinizado, después de todos estos años que llevo aprendiendo, por fin, aprendo a aprender.
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2 respuestas a “La niña salvaje”

  1. Natalia Durán dijo:

    Perdona, qué nota te pusieron en este trabajo? Gracias

    Me gusta

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